¿Quieres hacer el amor? pregunto él con una sonrisa maliciosa en su cara, ¿hacer el amor? Para eso necesitarías amarme le respondió ella mientras se recostaba en la cama improvisada que había en medio del estudio. Aquel era un lugar amplio, cómodo con una gran ventanal, todo se encontraba en penumbras solo la luz de una lámpara que se estaba en la calle iluminaba el lugar. ¿Alguna vez habías hecho esto? Pregunto mientras se acercaba al tibio cuerpo de su compañera, ¿te refieres a dormir con alguien con quien no tengo una relación? No, pero siempre haces tantas preguntas. Solo cuando tengo una acompañante como tu le dijo mientras comenzaba a besarla lentamente, ella comenzó a perderse en el placer que le brindaban sus caricias, hacia tiempo que estaba sola y la compañía de aquel hombre la hacia sentir bien, de repente empezó a sentir asco de ella misma por estar en aquella situación con él, casi un desconocido aunque tuvieran mucho tiempo de convivir, pero no, mañana vendrán los reproches hoy tengo ganas de sentirme viva, así que se perdió en esos brazos.
Primero fue un forcejeo, después los cuerpos fueron tomando sincronía hasta reconocerse uno al otro, los besos primero, después el reconocimiento táctil de la piel, recorriéndose centímetro a centímetro, no había prisa, la noche era larga y tenían tiempo para explorar la geografía de sus cuerpos. Aquello era el despliegue del instinto de dos cuerpos fundiéndose en uno solo, sin prisas con exceso de pasión y falta de recato, ya no eran dos desconocidos ahora eran cómplices que compartían un secreto.
La luz iluminaba su cara, era una mujer, joven de cabello negro tenia unos labios suaves y jugosos, te he dicho que tienes una hermosa sonrisa, le confeso él tendido a su lado, ella solo lo miro sonriendo y siguió en silencio perdida en sus pensamientos, la tenia ahí a su lado la había poseído y aun así la sentía tan distante, no es que fuera fría ni egoísta solo que había un abismo entre los dos debido a su silencio, ¿que ocurre por que el silencio? Sabes ya no somos amigos, ahora somos amantes en una relación furtiva donde lo dejas todo sin llevar nada contigo, contesto ella mirándolo a los ojos y acercándose a él. No tenemos que clasificar la relación el titulo es lo de menos hoy sólo somos tu y yo viviendo este presente le dijo besándola de nuevo, creyéndola suya.
El era un hombre, alto de piel blanca y unos ojos cautivadores, hablaron un poco, de cosas irrelevantes y otras importantes, pero entre besos y risas no se puede decir gran cosa. La luz del alba comenzó a iluminar la habitación empezaba a amanecer, ninguno tenia prisa pero era momento de marcharse, había sido una larga noche y el ritmo de la vida diaria seguía sin detenerse.
Ha sido una velada encantadora dijo el, pero hombre de que hablas si entre tu y yo no ha pasado nada, diciendo esto dio media vuelta y se alejo.